"Nuestro objetivo es que algún día todas las marcas de Diageo procedan de orígenes sostenibles, se produzcan de forma sostenible, se proporcionen al cliente en envases sostenibles que generen la menor huella medioambiental posible y que todos los trabajadores de Diageo realicen su labor en edificios sostenibles". Roberta Barbieri, gerente de proyectos medioambientales globales de Diageo.
Entre 2002 y 2008, hemos mejorado significativamente la eficiencia del uso que hacemos de los recursos naturales: somos un 14% más eficientes energéticamente, un 16% más eficientes en el uso del agua y un 22% más eficientes con respecto al carbono.
Impactos medioambientales en la cadena de valor
En Japón, un consumidor se relaja con una copa de whisky escocés, algo bastante frecuente que se repite millones de veces al día en locales de hostelería y hogares de todo el mundo. Forma parte de una cadena de acciones que comienza en un campo de cebada escocés varios años antes y que, idealmente, acabará cuando la botella vacía se recicle. El entorno se ve afectado por las actividades que se llevan a cabo en todas las etapas de esta cadena: las plantaciones de cereales, las fábricas de botellas y cajas, las destilerías, los almacenes de maduración, las plantas de embotellado y embalaje, los envíos, los trenes y camiones y, por último, los bares y las tiendas. Trabajamos para reducir el impacto en todas estas áreas mediante el perfeccionamiento continuo de nuestras operaciones y con el objetivo de influir en las actividades de otros negocios implicados en la cadena.

Una parte importante es evaluar los impactos. Por ello, en 2007 cuantificamos la "huella medioambiental" de nuestra marca de whisky de mayor éxito, Johnnie Walker, evaluando sus impactos y detectando los puntos en los que se producen, "desde la plantación de cereales hasta el contenedor de vidrio". El hallazgo de estos aspectos en nuestras operaciones globales se puede usar en el futuro para determinar nuestra relación con los proveedores y clientes y para dar prioridad a las mejoras medioambientales.
Johnnie Walker es la primera marca de whisky escocés del mundo y cuenta con diversas variedades, las más importantes son Red, Black, Green, Gold y Blue Label, todas ellas incluidas en el estudio. Cada variante es una mezcla de whiskies envejecidos, fermentados y destilados a partir de cereales predominantemente escoceses. Después de la mezcla, el producto acabado se embotella y empaqueta y se envía a más de 180 países. En el año fiscal 2009, se produjeron 14,4 millones de unidades equivalentes a cajas de 9 litros.
Para simplificar el esquema anterior, dividimos la cadena de valor de Johnnie Walker en cuatro etapas. Los gráficos de barras representan los mayores impactos medioambientales en las cuatro etapas.